El barro que se niega a ser olvido
En Juan Sánchez, un rincón caluroso a orillas del rio Magdalena en el sur de Bolívar, ese barro tiene nombre de mujeres: Licho, Temilda, María y Celia. Cuatro maestras alfareras con más de sesenta años a cuestas, siguen hundiendo las manos en la arcilla para dar forma a tinajas inmensas. Lo hacen con un ritmo propio, casi como un rezo, usando la técnica ancestral del “rollo tinajero” que aprendieron de sus abuelas. Viéndolas trabajar, uno entiende de golpe que amasar la tierra significa, en...